A modo de recapitulación y cierre
En Tokio ya no nos quiere, la ciudad hipermoderna se disuelve en la velocidad delos desplazamientos, en lo efímero de las relaciones, en la paradójica incomunicación en plena era de la comunicación, y ello implica la deconstrucción del yo, pero también del otro. “Toda vez que la instantaneidad tiende a la disolución de los trayectos, los movimientos y el esfuerzo por acudir a los otros se ven alterados”, explica...
Para acceder a los contenidos de este sitio, necesitas iniciar sesion o suscribirte.