Cómo se aprende el vocabulario

El vocabulario se aprende a base de manipularlo, es decir, de trabajarlo de formas muy diferentes para atender a todos esos factores que van inmersos en el conocimiento de una unidad léxica. Existe un proceso y hay que cuidarlo, favorecerlo y evaluarlo.
En el aprendizaje del léxico uno de los factores más importantes es la memoria y por eso debemos aprender cómo funciona y después ver cómo cada alumno puede desarrollarla mejor: En principio hay dos tipos de memoria:
La memoria a corto plazo, que retiene de forma temporal.
La memoria a largo plazo, que retiene de forma permanente.
Dentro de la memoria a corto plazo se puede incluir la memoria operativa, que es la que dura muy poco tiempo y depende de la atención.
Aquí incluimos una serie de técnicas que puedes utilizar con tus alumnos. Recuerda, por ahora no eres ningún especialista y así se lo vas a comunicar a tus alumnos. Estás aprendiendo y quieres trabajar con ellos para que ellos mejoren su aprendizaje. Dentro de poco irás ganando confianza y experiencia.
a. Ritmo y Rimas. Podemos utilizar ritmos y rimas, como en la poesía, para aprender mejor e incorporar siempre que podamos la música. Para los adolescentes los raps son fáciles de componer y con un ritmo machacón que favorece la memoria.
b. Elementos visuales: Recuerda utilizar siempre que sea posible: colores para subrayar, para resaltar partes de una palabra como las desinencias de los verbos. Usa dibujos, iconos, símbolos y todas las imágenes que sean posibles.
c. Técnica de la llave: Se trata de Intentar asociar las palabras nuevas a imágenes. A veces se puede concentrar en cómo suenan y relacionarlas con una imagen de la palabra en la lengua materna. Ejemplo, si yo soy alemán y quiero recordar la palabra: primavera, puedo intentar asociarla a “Primel” que son las primeras flores que aparecen en primavera.
d. Palabras enlace: Asociar las palabras nuevas a otras que ya sabemos o a otras de otra lengua conocida que nos la recuerde. Ejemplo: Si soy inglés y quiero recordar la palabra árbol, será más fácil si intento acordarme que se aparece a la francesa “arbre”. Aquí entran también las colocaciones porque cuanto más asociadas aprendamos las palabras en unidades léxicas, mejor vendrán a nuestra mente cuando las necesitemos.
e. El elemento emotivo en el aprendizaje de vocabulario juega un gran papel. De ahí que recordemos palabras que a veces sólo las hemos oído una vez. El contextualizar las unidades léxicas en textos o canciones cargadas de significado para los alumnos les permitirá recordarlas mejor.
En caso de no recordar la palabra exacta que necesitamos en ese momento también tenemos que ayudar a nuestros alumnos con una serie de estrategias para superar esa necesidad urgente. Se trata de comunicarse y no quedarse bloqueado. Algunas de ellas pueden ser:
- Explicar con mímica lo que quieren decir
- Hacer un dibujo
- Decirla en otro idioma común
- Tratar de explicarla
- Empezar la idea otra vez y utilizar una frase diferente
El léxico se aprende mejor si todos los canales están abiertos y activados. Lo importante es que el profesor ayude a cada alumno a descubrir su mejor forma de aprender y que dé muchas oportunidades a todos. Se trata de que todos estos tipos de alumnos diferentes están juntos en un grupo por lo que el profesor debería atender a la estimulación de todos los canales de comunicación (visual, auditivo y quinestésico) para ayudar a todos por igual y al mismo tiempo para desarrollar aquellos componentes que a lo mejor no están tan desarrollados en algunos alumnos y que con nuestra ayuda pueden mejorar. Recordemos que nuestra sociedad occidental es muy visual pero también es porque la enseñanza tradicional en las escuelas así ha sido durante generaciones. Ofreciendo a nuestros alumnos otras alternativas, les podemos ayudar a que descubran otras formas de aprender y a que lleguen a conocerse mejor como aprendientes. Algunos se sorprenderán ellos mismos y cambiarán sus paradigmas de aprendizaje.
El vocabulario se aprende mejor trabajando en grupos donde los estudiantes pueden ayudarse entre sí. Es importante que exista un trabajo colaborativo donde se intercambien estrategias y técnicas para aprender todos juntos y mejor. ¿Qué hacen mis compañeros para memorizar? ¿Por qué no probar cosas diferentes? ¿No es más divertido jugar con las palabras y aprenderlas sin darnos cuenta?
Al igual que es nuestra responsabilidad presentar y trabajar el vocabulario, también es el ayudar a los alumnos a aprenderlo y clasificarlo. Podemos realizar actividades en la clase donde el profesor/a, con todos los alumnos, comparten formas de clasificar el vocabulario para un mejor trabajo posterior. Hay alumnos a los que les gustan las tarjetas, otros prefieren hacerlo electrónicamente, otros usan colores o dibujos. El caso es que el léxico tiene que ser fácilmente encontrado cuando se necesita repasar y no ser una serie de palabras perdidas entre otras anotaciones. Podemos discutir con los alumnos qué hacen y por qué y darles nuevas ideas. Está comprobado que los buenos aprendientes de vocabulario son buenos clasificadores. También tenemos que tener en cuenta que nosotros somos el mejor modelo, el ejemplo para ellos. Enseñémosles cómo clasificamos nosotros los planes de clases o los materiales. Llevemos un día nuestras carpetas a clase o mostremos los archivos en el ordenador.