La pizarra

Si vamos a utilizar la pizarra... creemos una lo más atractiva que podamos. Utilicemos rotuladores o tizas de colores, peguemos fotos, cartulinas, pósters e incluso objetos pequeños, añadamos dibujos y todo tipo de diagramas.
La pizarra se vonvierte muchas veces en "el refugio del profesor". Cuando estás inseguro en tus clases, te acercas a la pizarra, porque escribendo en ella es cuando tú te sientes más profesor. Si buscas la palabra "profesor" en Google imágenes, la mayoría de resultados consisten en un profesor o una profesora delante de una pizarra.
Si la utilizamos tanto, entonces deberíamos hacerlo bien: lo escrito o pegado en la pizarra es lo que los alumnos están viendo y copiando en sus cuadernos y con seguridad lo que llevan en su mente a casa. Os recomendaría que en varios momentos de la clase os retiréis al fondo del aula, miréis la pizarra y os preguntéis: "¿Sería yo capaz de aprender con esta pizarra? ¿Qué he escrito, cómo y por qué? También podéis hacer fotos de vuestras pizarras al final de la clase y estudiarlas con tranquilidad en casa pensando cómo las podríais mejorar. En la página sobre la pizarra tienes algunos ejemplos para empezar...
Y es que la pizarra hay que planificarla, al igual que planificamos la clase. Si estás empezando a trabajar en el aula, deberías hacer una planificación cuidadosa de cómo quieres que quede la pizarra al final de la clase. Después poco a poco te irás acostumbrando a hacerlo mejor y ya necesitarás menos la planificación. Un buen consejo es que al principio de la clase, dibujes una línea vertical creando un espacio a un lado para "sucio", es decir, para las cosas que van saliendo, que vamos improvisando y que se quieren ver escritas. De este modo, el resto de la pizarra se puede dedicar al tema del día, a escribir los objetivos, instrucciones si hace falta, deberes y a por ejemplo, una presentación con dibujos, esquemas, colores, etc.
Ya tienes un pequeño objetivo para este mes: ¡Cuidar de vuestra pizarra!