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El caso del aprendizaje

Expediente confidencial 004: Todos participaron. Nadie aprendió.


¿Es una clase activa necesariamente una clase que aprende? ¿Cómo podemos tener evidencia del aprendizaje?

Caso

Aquel martes, Antonio entró en clase con el plan de clase preparado y muy satisfecho: La clase era colaborativa. Los alumnos podían elegir cómo trabajar. Había una pregunta de indagación. Había discusión. Había movimiento. Había colores y hasta post-its.

—Hoy quiero que trabajéis en equipos para explorar esta pregunta —dijo.

Los alumnos comenzaron.

A los cinco minutos, la clase estaba llena de conversaciones.

A los diez, todos parecían ocupados.

A los quince, alguien pidió más post-its.

A los veinte, había alumnos moviéndose por el aula.

A los treinta, comenzaron las presentaciones.

Antonio estaba encantado. Pensó: “Esto está funcionando.“

Al terminar la clase, miró la pared. Había ideas por todas partes. Pero entonces se hizo una pregunta sencilla que debería haberse hecho antes: "¿Qué han aprendido?“

Silencio. Antonio miró los post-its. Y descubrió algo preocupante. Tenía mucha evidencia de actividad, pero poca de aprendizaje. El caso acababa de complicarse.

Principales sospechosos: 

Sospechoso número 1: El movimiento

Cuando los alumnos se mueven, hablan y colaboran, pensamos: ¡Qué aprendizaje tan activo!“

Pero cuidado: Actividad no es sinónimo de aprendizaje.

Un alumno puede estar muy ocupado y estar aprendiendo poco.

También puede estar aprendiendo mucho y estar en silencio.

Sospechoso número 2:  El trabajo en grupo

Los alumnos trabajan juntos, pero…¿todos están contribuyendo y aprendiendo?

A veces el producto del grupo es bueno y alguno de los alumnos ha participado muy poco.

O quizá un alumno ha hecho todo mientras los demás se han limitado a seguirlo.

El producto del grupo no siempre nos muestra el aprendizaje individual.

Sospechoso número 3:  La pregunta „ ¿Todo claro?“

Antonio preguntó: —¿Todo claro? —Sí.

Hay una pequeña trampa en esta pregunta porque no nos proporciona demasiada información. Quizá sea más útil…

“Explícalo con tus propias palabras” o “¿cuál sería un ejemplo?”.

Consultorio pedagógico

La pregunta de esta semana es: ¿Cómo puedo saber cuándo mis alumnos están aprendiendo? Una clase que funciona no significa necesariamente que haya generado el aprendizaje que buscábamos.

Tema de hoy: La evidencia del aprendizaje 

Quizás la secuencia en la planificación debería ser la siguiente:

  1. ¿Qué quiero que mis alumnos sean capaces de hacer al terminar?
  2. ¿Qué evidencia me demostraría que lo pueden hacer?
  3. ¿Qué experiencia de aprendizaje puede ayudarles a conseguirlo?

Recuerda: La actividad es el vehículo, pero el aprendizaje es el destino.

1. Empieza por el aprendizaje, no por las actividades.

Antes de “¿qué actividades puedo hacer?“, pregunta: ”¿Qué quiero que mis alumnos comprendan o hagan?“ Esto cambia la planificación. 

2. Busca evidencia, no solamente productos.

  • Un póster puede estar perfectamente diseñado y contener poca comprensión.
  • Una presentación puede ser espectacular y haber sido construida por una sola persona.
  • Una respuesta puede ser correcta y haber sido memorizada.

La evidencia…

  • ¿Pueden explicar su razonamiento?
  • ¿Pueden justificar sus ideas?
  • ¿Pueden aplicar lo aprendido?

3. No esperes al final para descubrir lo que han aprendido.

Explicamos. Practicamos.Terminamos.Y entonces evaluamos y descubrimos que algunos alumnos tenían una idea equivocada desde el minuto diez.

La evaluación formativa nos permite descubrirlo antes. Y mientras tanto…

Una pregunta, un ejemplo, una explicación a un compañero, un pequeño ejercicio…Necesitamos crear pequeños momentos en los que el aprendizaje pueda hacerse visible.

4. La evidencia también debería servir al alumno/a.

Si la evidencia del aprendizaje es utilizada por los alumno entonces sí que empiezan a ser autónomos. Y no solo es que sepan trabajar solos, sino que también saben reconocer qué necesitan y cuál debería ser su siguiente paso.

La próxima vez que prepares una actividad, antes de diseñarla, completa estas frases:

  • Al terminar, quiero que mis alumnos puedan…“explicar, justificar, aplicar, etc.“
  • Sabré que lo han conseguido cuando…“digan, hagan, produzcan, etc.“

Caso resuelto

Antonio reflexionó. La próxima vez la pregunta sería: “¿Qué quiero ver al final?”

Y esa pequeña diferencia cambió su planificación.

En la siguiente clase Antonio pudo…

  • escuchar a una alumna explicar su razonamiento.
  • detectar un error conceptual.
  • intervenir antes de que se consolidara.
  • Y ver qué alumnos necesitaban más apoyo.

Al terminar, tenía información para decidir qué hacer después.

Continuará

Parecía que el caso estaba resuelto, pero ahora surgió otro problema y es que los alumnos estaban demasiado preocupados con la pregunta: ¿Pero esto cuenta para nota?
Quizá hablamos tanto tiempo de evaluación que hemos conseguido que algunos alumnos piensen que aprender y obtener una calificación son exactamente la misma cosa.

La pregunta es: ¿Cómo podemos utilizar la evaluación y el feedback para que los alumnos se preocupen por mejorar, y no solamente por la nota?

→Próximo expediente: ¿Pero esto cuenta para nota? 

El expediente permanece abierto. Nos vemos en el próximo caso.


Etiquetas: aprendizaje, aprender

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